martes, 11 de agosto de 2009

El saludo y la gripe A

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“No beses, no des la mano, di hola" es el eslogan que, "en prevención de la gripe A", ha decidido colgar el Colegio Oficial de Médicos de Madrid de la fachada de su sede para recordar a la población que el mejor método para evitar el contagio del nuevo virus es no tocar a los demás. Nosotros nos preguntamos ¿Es protocolariamente correcto? ¿Se puede saludar sólo verbalmente?

En primera lugar hay que recordar que Saludo viene de salud. Saludar es dirigir a alguien, al encontrarlo o despedirse de él, palabras corteses, interesándose por su salud o deseándosela.
Tres elementos intervienen en el saludo: Los gestos, la mirada y las palabras. El colegio de médicos sólo nos censura una parte del saludo, pero por una buena razón, para evitar los contagios. De hecho nos invitan a practicar el saludo típico de Canadá es sólo verbal.

El origen del saludo

Según parece, los animales salvajes se saludan entre sí y los simios lo hacen mediante gestos similares a los del hombre. Jane Goodal, la famosa etóloga que convivió con chimpancés en la selva durante largos períodos, narra que éstos algunas veces se abrazan y se besan, y hasta llegan a rozarse los labios. También se hacen reverencias, se estrechan las manos, y se los ha visto palmeándose la espalda en un típico gesto de bienvenida.

Evolución y variaciones culturales y generacionales

¿Cómo puede explicarse que el saludo sea al mismo tiempo universal a toda la humanidad, y específico de cada cultura? Como explica Ana María Cestero, profesora del departamento de Lingüística de la Universidad de Alcalá, experta en formas de saludo en comunicación no verbal: todas las formas de saludo son culturales y como las palabras, van pasando de generación en generación.

De hecho, hay culturas más proclives al contacto y otras menos. También saludos específicos creados para una situación, o por un tipo de personaje como levantar el puño, levanta el brazo; incluso generacionales como chocar los cinco, algo que sólo se hace en la niñez y juventud. Los jóvenes no tienen los mismos saludos que los adultos, o crean saludos que son moda, que se dan durante un tiempo y luego desaparecen. Precisamente por ser una expresión cultural varía con el tiempo. Como ejemplo, a principios de siglo los periódicos y la sociedad reflejaban el estupor, desaire y grosería que suponía la moda de que lo caballeros para saludar a las señoras habían dejado de quitarse el sombrero y descubrirse la cabeza totalmente, sustituyéndolo por tocarse únicamente el ala del sombrero.

Formas de saludo

En la India, por ejemplo, se aconseja paciencia ya que hay zonas donde se estrechan la mano y no se sueltan hasta que empieza el primer núcleo de la conversación. Ocurre lo mismo en Brasil pero con los abrazos.
En el Cáucaso le cachearán para darle la bienvenida, un saludo que responde a épocas pasadas cuando se registraba a los forasteros para buscar armas escondidas.

Los tibetanos saludan enseñando la lengua.

Los esquimales y maoríes frotan su nariz contra la nuestra.

Saludos clásicos del mundo occidental

· Estrechar la mano

Es todo un clásico y hoy en día el más universal de los saludos. Esta forma de saludo la vemos ya en algunos relieves en piedra griegos que datan del Siglo V a.C, o pinturas en las que Hernán Cortés selló, en 1519, su primer encuentro con Moctezuma en México.

· Besos

Los besos, son una expresión de cariño tan antigua como el hombre, pero se convirtió en ritual de bienvenida sobre todo en culturas de contacto. Se maneja la hipótesis de que los romanos besaban a sus mujeres en la boca para comprobar que no habían bebido vino, ya que ellas lo tenían prohibido y su ingesta era castigada con pena de muerte. Ni que decir tiene, que el beso de Judas también era un beso de muerte….

En España el saludo de dos besos es normal entre señoras, y entre señoras y caballeros en ambientes distendidos. En áreas hispanoamericanas se dan desde uno hasta tres y en Francia, en algunas regiones son tres, aunque tradicionalmente son dos.
De hecho existen diferencias entre España y Francia que hay que tener en cuenta para evitar situaciones embarazosas a la hora de dar los dos besos. Si se encuentran un español y un francés y van a darse los dos besos de rigor, los españoles empiezan yendo hacia su izquierda, y dando el primer beso en la mejilla derecha del interlocutor. Sin embargo, en Francia es justo por el lado contrario y comienzan por la derecha.

· Inclinar la cabeza

Otras formas de saludar es inclinar la cabeza común en algunos países orientales, haciéndolo en mayor o menor grado, dependiendo del respeto que muestren hacia la persona a la que se dirigen. Se trata de un gesto de humildad y respeto. Incluso por este mismo respeto, no suelen mirar fijamente a su interlocutor.

· Alzar la mano
Es uno de los saludos más universales que hay, porque se encuentra en casi todas las culturas. En el mundo grecorromano había costumbre de alzar el brazo, una forma de saludo, tal vez con dos significados. Uno, el de desear buenos augurios. El otro, más probable era el de permitir a los hombres que se iban a encontrar, comprobar que ninguno de ellos empuñaba armas. Esta última explicación podría respaldar que en casi todos los rincones del planeta se levante la mano hacia arriba, algo que también hemos visto que era la forma del saludo de las tribus indias norteamericanas.

· El saludo regio

Lo idóneo cuando saludamos a los Reyes y a la familia real es para los caballeros estrechar la mano y después realizar una breve inclinación de cabeza. En el caso de las señoras, a estos gestos y de manera opcional se podrá añadir una media genuflexión realizada con la pierna izquierda.
Como última noticia que nos demuestra como el protocolo va cambiando incluso en los gestos de saludo, es el cambio que se ha producido en la corte británica. A partir de ahora, ni el primer ministro, ni quienes atiendan o visiten a Su Majestad tendrán que seguir mirándola, sin darle la espalda, cuando se estén retirando de su presencia, lo que se llamaba el “paso de cangrejo”, y que vimos en la película “la Reina” en donde el actor que interpretaba a Tony Blair aparecía dando marcha atrás, tras recibir de Isabel II el encargo de formar Gobierno. El temor a caídas y lesiones, que podrían acabar en los tribunales, ha aconsejado al Palacio de Buckingham a revisar las exigencias del protocolo. Eso sí, Isabel II ha accedido a eliminar la exigencia de caminar hacia atrás, aunque ha pedido que dos de sus asistentes lo sigan haciendo de manera rutinaria, pues no desea que la costumbre que proviene de la época medieval desaparezca completamente.